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Forma católica de la teología

Breviloquium

Forma católica de la teología

30 de octubre de 2022



          La teología como saber reflexivo o ciencia sobre Dios, desde sus orígenes, ha tenido diversas formas de ser tratada por filósofos y teólogos. Es verdad, desde el ámbito filosófico, la teología especula desde la razón, le llamamos a este saber Teología Natural o Teodicea; por su parte, en el ámbito teológico, se reflexiona desde la revelación divina asentada en tradiciones y textos sagrados. Con todo, esta última forma de reflexionar el misterio de Dios, presenta diferentes formas según la filosofía o religión que la aborde.

          Aquí nos detendremos en la forma católica de hacer teología, exponiendo, de manera breve, los tres principios que suscribe el presbítero y doctor en teología, Ángel Cordovilla Pérez. Estos, a saber, son: el principio teológico, el principio histórico y el principio mariano. Todos ellos se integran para dar paso a una teología mediadora, analógica, que los incorpora y le dan la caracterización propia de la teología católica

          El primer principio nos habla de la relación de Dios con el hombre, pero desde el uso, en el lenguaje y la narrativa sobre Dios, de la analogía. Sobre este punto, hay dos perspectivas que si bien en algún momento fueron puestas en contra, hoy en la teología católica han podido ser armonizadas. La primera perspectiva viene de la teología aristotélica-tomista, la analogía del ente (analogía entis); la segunda, aunque de raíces en bíblicas (Rom 12, 6), fue puesta en circulación por el teólogo calvinista Karl Barth, la analogía de la fe (analogía fidei).

          Hans urs Von Balthasar (1905-1988), teólogo y presbítero jesuita, entró en diálogo con la teología de Barth haciendo revisiones críticas y asumió el lenguaje teológico de la analogía de la fe. Para entender la diferencia entre ambas analogías, pensemos en el pan, empleando el lenguaje de la analogía del ente, decimos que significa la alimentación fisiológica del hombre; pero desde el lenguaje de la analogía de la fe, Jesús lo emplea para referirse a un alimento espiritual. Así, la analogía del ente sirve de fundamento para la analogía de la fe que la trasciende. En última instancia, en Jesús encontramos esta doble significación, quien por su encarnación podemos pensar en la mayor cercanía de entre Dios y la criatura, pero a la vez, por su cruz la mayor desemejanza.

          La relación entre Dios y el hombre no se da de una manera estática, sino dinámica. El segundo principio nos habla de la relación entre Cristo y el Espíritu. La teología católica ha acentuado el fundamento cristológico, mientras que la Ortodoxia ha subrayado el pneumatológico. En otros términos diríamos, la institución frente al carisma, la redención frente a la divinización. Dichas acentuaciones teológicas la teología católica contemporánea las ha ido integrando y ha empleado el término «misterio» para ello. Así explica la incomprensibilidad de Dios, la presencia invisible del Espíritu, al mismo tiempo que pone de relieve que en Jesucristo, Dios ha revelado de manera plena.

          Finalmente, el tercer principio habla de la relación de María y la Iglesia en la obra de la redención. Podemos destacar cinco aspectos donde el papel de este principio es crucial y relevante para la clarificación de la fe cristiana. Desde este principio vemos cómo se debe interpretar la Escritura a la luz de la Tradición, la manera en cómo se debe responder a Dios, el papel mediador inclusivo e incluyente de María, así mismo, el signo sacramental que la Iglesia es de Cristo; y por último el anticipo del destino de la humanidad, aquello que la humanidad está llamada a ser.

          Como se puede apreciar, en la teología católica contemporánea podemos reconocer tres principios que la caracterizan y diferencias de otras formas de hacer teología. Primero desde la manera de usar el lenguaje analógico; segundo, reconociendo la acción del Espíritu junto a la de Jesús; y tercero, la presencia de María en el quehacer teológico. Estos principios se integran dentro de una teología de la mediación que entra en diálogo con otras tradiciones religiosas.

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