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Lógica formal: condiciones para el pensamiento correcto

Breviloquium

Lógica formal: condiciones para el pensamiento correcto

4 de septiembre de 2022



          Como cristianos del siglo XXI, necesitamos desarrollar un razonamiento que permita construir conocimientos ciertos y verdaderos, y que, al mismo tiempo, ponga en evidencia aquellos que sean falsos e inciertos. Hablamos de desarrollar un razonamiento lógico, o mejor dicho, aprender la ciencia de la lógica.

          En su definición nominal, el vocablo «lógica» viene del griego «logos», que puede significar «razón» o «palabra». La lógica es el estudio o ciencia de la razón (logos) para su uso adecuado. En cuanto a su contenido, esto es, su definición real, la lógica es la ciencia de los pensamientos en cuanto sus formas mentales (concepto, juicio y raciocinio) para ordenar de manera verdadera y correcta el raciocinio. Así mismo, la lógica, de acuerdo a su función, se divide en Lógica formal y Lógica material.

          La Lógica formal estudia las condiciones para que un pensamiento sea correcto, por ello, estudia los tipos de pensamiento o formas mentales (idea, juicio y raciocinio), las operaciones (simple aprehensión o abstracción, juicio psicológico y raciocinio psicológico) y las expresiones (término, proposición y argumentación). Vamos a detallar en síntesis las tres condiciones.

          Los tipos de pensamientos son tres. La idea o concepto es una representación mental de alguna cosa, sin afirmar o negar nada de ella (árbol, casa, amor). Normalmente se expresa con una sola palabra, pero también puede ser compuesta, de manera que no afirme o niegue nada (Iglesia Católica, pueblo de Dios, profesor de filosofía).

          El juicio es la afirmación o negación de una idea respecto a otra: «la puerta de la Iglesia es grande», «el niño es feliz», «la educación no es un privilegio». Lo que caracteriza al juicio es el empleo del verbo ser en tercera persona (es).

          El raciocinio es la consecución de un conocimiento nuevo a partir de otros ya establecidos. Ejemplo: «La ciencia es una ciencia exacta, luego es un conocimiento objetivo», «la fe es una virtud teologal, luego es un don de Dios». La característica del raciocinio es la partícula luego o sus equivalentes (por lo tanto, en consecuencia), con los que se expresa la ilación o inferencia entre la afirmación primera y lo que se deduce de ella.

          Los pensamientos o formas mentales son el fruto de tres operaciones mentales: la simple aprehensión o abstracción, el juicio psicológico y el raciocinio psicológico. La relación entre operación y pensamiento se puede explicar de la siguiente forma: cuando el sujeto abstrae, obtiene una idea, cuando juzga obtiene un juicio y cuando razona obtiene el raciocinio.

          Por último, tenemos las expresiones, que son las representaciones extramentales (oral o escrita) de los pensamientos. De una idea su expresión es el término o palabra; de un juicio su expresión es la proposición o enunciación externa; y de un raciocinio su expresión es la argumentación.

          Podemos sintetizar afirmando que a la Lógica formal le interesa estudiar los pensamientos que se producen desde la simple aprehensión hasta la generación de nuevos conocimientos por medio de la argumentación, dando con ello un orden correcto al raciocinio. No obstante, falta especificar las condiciones para el ordenamiento verdadero del raciocinio; labor que le tocará a la Lógica material, y que hemos de exponer en la siguiente exposición.

          El fin último de la Lógica es la verdad y para lograrlo precisa de la construcción de conocimientos ciertos y verdaderos. Hemos esbozado una aproximación a la Lógica formal, con la cual, conocimos las condiciones del correcto ordenamiento de la razón, de tal forma que se eviten errores en la generación de nuevos conocimientos. Con ello, vemos la necesidad de la Lógica en los ámbitos de la adquisición y desenmascaramiento de pensamientos correctos e incorrectos para una argumentación.

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